Eran las seis y media de la tarde cuando el resultado del concurso de murales apareció en el tablón de anuncios. Luis, poco a poco, se fue acercando. Miró quién era el ganador y empezó a dar saltos de alegría. Cuando logró tranquilizarse nos dijo que habíamos ganado. El premio era una invitación a una obra de teatro.
El día de la función nos desplazamos en autobús. Al llegar al teatro, observamos su anchura, su espacio y su gran escenario. Las puertas se abrieron y empezó a entrar la gente. Cada uno se sentaba en la butaca asignada .
De pronto, los señores de la primera fila empezaron a discutir porque ambos querían sentarse en la butaca del centro. Algunos espectadores daban la razón a uno y otros, se ponían de parte del otro . Cada vez gritaban más y hasta se daban empujones.
Nosotros que permanecíamos sentados estábamos muy asustados.
De repente , empezaron a entrar policías para separar a los exaltados.En medio del tumulto, un señor bajo y gordito salió al escenario y gritó:
-¡Corten!¡Corten! ¡Corten!
Todo aquello había sido grabado por una cámara oculta. ¡Ésa era la obra de teatro! Verdaderamente eran buenos actores. ¡Todos nos lo habíamos creído!

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